La página de inicio de jw.org presenta un artículo titulado: “¿Se nos está acabando el tiempo?”. Allí, el subtítulo nos dice lo siguiente:

Las predicciones del “Reloj del Juicio Final” no se cumplirán, porque Dios promete un futuro maravilloso para la humanidad y para la Tierra”.

Pero, ¿qué es exactamente el Reloj del Juicio Final y cuáles son las predicciones implícitas en la configuración de ese reloj?

Publicado por el Bulletin of the Atomic Scientists, el Reloj del Juicio Final se estableció inmediatamente después del primer uso de armas atómicas que marcó el final de la última guerra mundial. La medianoche simboliza una guerra nuclear, es decir, el fin de la humanidad. Para indicar el estado de los numerosos conflictos del mundo y la proximidad de una guerra nuclear, el minutero del reloj se adelanta o se atrasa. Por ejemplo, después de que la URSS fue disuelta, el reloj fue atrasado a 17 minutos antes de las 12. ¿Dónde está el minutero ahora? Está lo más cerca que ha estado nunca de la medianoche. De hecho, para hacer énfasis en la situación mundial actual, el Reloj del Juicio Final ya ni siquiera se mide en minutos, sino en segundos. ¿Qué hora es en estos momentos entonces? Faltan 100 segundos para la medianoche.

Evidentemente, la Watchtower está al tanto de la situación actual del Reloj del Juicio Final, así que el artículo afirma que no habrá un día del juicio final como se plantea, sino un futuro brillante. Con la ayuda del departamento de gráficos, la organización presenta la imagen de un hombre que intenta retrasar la cuenta regresiva hacia la destrucción completa en contraste con una imagen en la página del artículo del reloj que pasa de la medianoche y un hombre que se ve liberado en el paraíso. El día del juicio no será así, dicen los hombres de visiones de Betel.

Si bien estamos agradecidos de que Dios nos haya asegurado en las páginas de la Biblia que no permitirá que nuestro hermoso planeta sea arruinado por completo y que una gran muchedumbre de personas sobrevivirá al fin violento de este mundo y se convertirá en el núcleo de un mundo completamente nuevo, no debemos asumir que la transición hacia esa utopía será como la describe la sociedad.

Indudablemente, Dios va a permitir que el Reloj del Juicio Final marque la medianoche. No importa lo que los hombres intenten hacer para evitarlo, la gran tribulación vendrá. ¿Qué es la gran tribulación de la que habló Jesús? Esta es sin duda una guerra nuclear, al menos un intercambio limitado. En cuanto a ella, Cristo predijo: “La gente se desmayará del miedo y la ansiedad por las cosas que van a venir sobre la tierra habitada, porque los poderes de los cielos serán sacudidos” (Lucas 21:26).

No hay duda de que una guerra nuclear a gran escala destruiría el planeta y dejaría a la Tierra inhabitable durante miles de años. Hay armas de destrucción masiva más que suficientes para exterminar muchas veces toda la vida que hay en nuestro planeta.

Aparentemente, sin embargo, Dios va a permitir que los hombres bajo la influencia de demonios demuestren al máximo su propia locura al desatar una guerra nuclear, momento en el cual Jehová intervendrá y evitará que el odio de Satanás y sus demonios destruya por completo nuestro mundo. Si bien una guerra nuclear solía ser impensable, hace unas semanas un senador estadounidense sugirió dar el primer golpe a Rusia. Sí, lo impensable está ahora en discusión al más alto nivel de gobierno. Con respecto a la posibilidad de una extinción masiva, ¿qué dijo Jesús? “Porque entonces habrá una gran tribulación. Desde el principio del mundo hasta ahora, no ha habido una tribulación igual, y nunca más la habrá. De hecho, si ese tiempo no se acortara, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos ese tiempo será acortado” (Mateo 24:21, 22).

El que el Cristo afirmara que si la gran tribulación no se acortaba, nadie se salvaría ciertamente nos da a entender que la intervención divina sería necesaria para evitar la extinción completa de la humanidad.

Al parecer, lamentablemente, el Cuerpo Gobernante no se da cuenta de las verdaderas implicaciones de lo que predijo Jesús. 

La Watchtower originalmente derivó su nombre de la representación bíblica de una torre de vigilancia literal, que era un puesto de guardia donde los centinelas podían estar pendientes de lo que ocurría a la distancia y emitir una advertencia temprana en caso de que se acercaran invasores. Desde su fundación en 1879, la organización ha funcionado como un centinela.

No obstante, recientemente, parece que todos los vigilantes se han quedado dormidos o se han alejado de su puesto. Su abandono se refleja en artículos tan desubicados como el que estamos analizando aquí.